La columna de Sonia Pereira Torrico
Caminando por la Plaza Condell, me sumerjo entre los recuerdos y el presente cosmopolita. El azúcar de un chumbeque los endulza sin lugar a duda. Entonces la antigua Municipalidad recupera su voz. El grupo Calichal celebra nuevamente a su gloriosa «Reina del Tamarugal». Al costado del Odeón, el señor de la cámara de cajón espera paciente el instante perfecto; los jubilados leen el diario como si las noticias jamás envejecieran, y el perfume del jazmín y las bugambilias vuelve a escaparse , mientras bailaba una diablada con mi mamá, como si el cielo y la tierra hubieran decidido encontrarse otra vez. Las tiendas que desaparecieron no se han ido del todo, continúan abiertas en algún rincón de la memoria. Basta cerrar un instante los ojos para ver sus vitrinas iluminadas, escuchar el saludo de sus dueños y sentir ese apretón de manos que valía más que cualquier documento. En cuanto a «Las Dos Estrellas», de la firma de Gajo , Vilaplana y Cía. Fueron dueños Luis Gajo y Nicolás Vilapla...