La columna de Mackarena Calderón
Hablar de libertad de prensa muchas veces nos lleva a pensar en censura, presiones políticas, o amenazas al ejercicio informativo. Sin embargo, existe una dimensión menos visible y profundamente normalizada que también pone en riesgo el periodismo: la precarización laboral de quienes ejercen esta profesión. Detrás de cada noticia, cobertura o transmisión en vivo, existen profesionales que trabajan bajo altos niveles de presión, extensas jornadas, incertidumbre contractual y, muchas veces, con escasa protección frente a situaciones complejas. En regiones, esta realidad suele ser aún más dura, porque los espacios laborales son limitados, y el temor a perder una fuente laboral termina muchas veces imponiendo silencio. Hablar de derechos laborales en el periodismo no es un capricho gremial. Es también hablar de democracia. Un periodista que trabaja bajo miedo, inseguridad o vulneración constante de derechos, difícilmente puede desarrollar plenamente una labor crítica, independiente y al se...